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| Las tres esfinges de Bikini (1947) Salvador Dalí |
“La
felicidad de tu vida depende de la calidad de tus pensamientos” Marco Aurelio
La ansiedad es un modo de ser y de vivir. Hay quienes solo pueden actuar desde aquella ansiedad panicosa que desborda en nerviosismo. El ansioso habita en una serie de pensamientos catastróficos, que le hacen ver la vida como una amenaza constante de la que hay que defenderse, en donde solo puede esperarse que pase lo peor. Una amenaza que no se enfrenta sino de la que se huye frenéticamente. Lo que termina en una encrucijada, que podríamos resumir de la siguiente manera: anticiparse a lo que puede pasar, querer evitarlo, huir, pero no hay forma de huir de lo no está presente, ni mucho menos se puede huir sin saber realmente de lo que se está huyendo.
Así pues, todo
queda reducido en la defensa anticipada de un peligro que se imagina podría
aparecer para llenarnos de sufrimiento. En consecuencia, se cae en una
previsión insana y en un control de las situaciones de la vida, que termina
generando justamente las condiciones para que surja aquello que temíamos que
sucediera. Puesto que, no cabe duda que los intentos para evitar el sufrimiento
siempre fracasan y, paradójicamente, terminan añadiendo más sufrimiento de la
cuenta.
Vivir con una
mala predisposición al futuro, controlando que nada “malo” pase, significa
vivir en cero. Es decir, empobrecidos en nuestra capacidad de sentir y
disfrutar, por eso mismo se sufre. El sufrimiento es el eco del dolor de la mente,
que proyecta en el exterior aquella angustia que nos ocupa por dentro. Como sucede
en las fobias, se termina localizando en objetos o en ciertas situaciones/
eventos la angustia transformada en miedo.
De allí, la fantasía
del control como una forma de esconderse de la muerte (¡como si eso fuese posible!).
Hay quienes dejan de vivir para no morir, apañados para vivir en la inercia,
sin que nada interfiera. Quien tiene pensamientos negativos solo puede pensar
en la muerte y en la forma de “evitarla”. De esa manera, la angustia y el temor
desproporcionado se desplazan al exterior: al propio cuerpo, X enfermedad, la pandemia,
la calle, las personas, el transporte, etc… Se sustituye algo propio por algo
ajeno. Pero, ¿Qué es lo que se esconde detrás de ese desplazamiento? Podríamos decir
que la angustia originaria.
Cuando se dirige
el miedo hacia determinado objeto o situación, se realiza una fórmula que, a
nivel de inconsciente, funciona para reducir el malestar que llevaría pensar y
asumir lo que verdaderamente le genera la angustia: frustraciones, asuntos
pendientes, conflictos, resistencias a cambios o, simplemente, esa pregunta
acerca de sí mismo que es la angustia. En este sentido, el pánico se convierte
en un mecanismo defensivo que nos esconde de aquello de lo que no queremos saber,
de eso que cuesta hacerse cargo.
Vivir encerrados
dentro de pensamientos catastróficos nos condena a la compulsión, al círculo
eterno del malestar, la desesperación y la huida. De allí que, la única forma de romper esa
cadena sea atravesando la angustia, esa que nos habla de la posibilidad de un
cambio interno y, sobre todo, de la necesidad de reinventar nuestro mundo para
encontrar un nuevo sentido. Lo que
representa la incomodidad temporal que surge cuando dejamos de distraernos con
esa maraña de pensamientos irracionales, para mirar de frente sobre lo que se
esconde detrás de aquellos temores. Sin duda, conectando con nuestros miedos
más profundos lograremos reconocer (nos) en el deseo de vivir y, especialmente,
en la urgencia de conservar la dignidad en nuestra vida, en los más propio de nuestros
actos.

genial, en muchos sentidos, vivimos en un mundo donde la ansiedad (injustificada), se ha normalizado, creando la falsa ilusión de que en verdad debemos vivir prevenidos de cualquier cosa (que en parte enriquece a muchas compañías), pero caer en el otro extremo, de simplemente desinteresarnos de todo y dejar que te arrastre la vida...
ResponderEliminarTotalmente cierto. Ese punto que mencionas me recuerda el libro La expulsión de lo distinto de Byung-Chul Han. Últimamente está esa tendencia de vivir encerrados- y acomodados- en uno mismo, sin salir a confrontar(nos) con el exterior.
EliminarExcelente! La angustia, atravesarla es difícil más no imposible, puede resultar una aliada para ubicarnos en el camino del deseo.
ResponderEliminarAsí es. La angustia posee una voz creadora, vale la pena escucharla...
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